30 septiembre 2015

Eduardo Saponara Milligan: La primera tuna del Perú se fundó en Ica



PORTADA DEL PRIMER LONG PLAY DE TUNAS EN EL PERÚ 
TUNA VICENTINA - ICA 1968 Decibel, Dirección: Anastasio García Martín




Teatro Peruano Japonés, Concierto por los 50 años de la tuna de Cayetano organizado por Dr. Juan Miyahira quien en un gesto 
de reconocimiento pide aplausos para el Dr. Eduardo Saponara Milligan,
miembro de la Tuna Vicentina en Ica  y fundador de la Tuna de Cayetano



Por Cecilia Oré 

Las tunas y sus cantos españoles han sido parte de mi vida porque mi esposo fue por muchos años la principal voz de la tuna de Cayetano. Se le llama tuna a un conjunto de estudiantes que tocan y cantan música tradicional española y dan serenata lisonjeando a las damas regalándoles “Clavelitos”, van deleitando con sus voces, bandurrias, laudes, mandolinas y guitarras, sorprendiéndonos con sus piruetas y brincos con pandereta o banderola en mano. 


¿Cuál es el origen de las tunas en el Perú? 
La historia empieza en Ica y quiero compartirla con nuestros lectores. 

El día domingo 27 de setiembre conversé con la persona clave para ayudarnos a descubrir el origen de las tunas en nuestro país.  El Dr. Eduardo Saponara Milligan, destacado médico iqueño que vive en Nueva York y llegó a Lima para estar presente en la celebración de los 50 años de la Tuna de la Universidad Peruana Cayetano Heredia organizada por el Dr. Juan Miyahira y que se llevó a cabo el lunes 28 de setiembre en el Teatro Peruano Japonés en Lima.

Eduardo Saponara nos cuenta: 

El 25 de Enero de 1962, el cura español Anastasio García Martin, profesor del colegio San Vicente de Ica fundó la primera tuna del Perú. Anastasio, había fundado dos tunas durante sus estudios de filosofía en España, una en Madrid y otra en Cuenca. Tocaban en Hospitales y cárceles. Cuando lo mandaron a Perú en 1959 llegó al colegio San Vicente de Ica, donde quiso continuar lo que ya había hecho en España. 

En ese entonces en el Perú no se conocía la música de tuna española. Los padres vicentinos encargaron las plantillas desde España para mandar construir bandurrias, laudes, mandolinas y guitarras a Abraham Falcón en Lima. 
De España trajeron discos de tunas y partituras con arreglos especiales para instrumentos de pulso y púa, bandurria primera, segunda (o mandolina), laúd y guitarras. La bandurria no era conocida en el Perú. La mandolina se usaba principalmente para música andina. Con respecto al Laúd, solo habían contados laudistas, limeños criollos como el entrañable amigo y maestro Don Manuel Sotil Saurre, que en un momento dirigió la Tuna de Cayetano.

Los primeros tunos escolares se reclutaron del Coro del Colegio San Vicente. Aproximadamente eran de 15 a 20 los integrantes. A mí se me asignó la bandurria. Con el Padre Anastasio también aprendí a tocar el laúd, mandolina y la guitarra, lo que ayudó mas tarde para entrenar a los nuevos tunos de Cayetano. 

Coincidentemente, en Febrero de 1962 como parte de una gira cultural por Latinoamérica, llegó a Lima la Tuna Universitaria de Madrid, integrada por diez estudiantes universitarios, vestidos a la usanza del siglo XVI, tocando bandurrias, laudes y guitarras. Dejaron un disco excelente, de donde también sacamos canciones. 

La estudiantina de San Vicente llegó a ser un grupo muy bueno. Llegamos a interpretar piezas de música clásica compleja. Fuimos invitados a Lima y tocamos "Clavelitos" en Televisión en el programa de Pepe Ludmir y grabamos un disco titulado "Horas de Ronda". 

En 1963 cuando estaba en cuarto de secundaria, mi padre murió, yo tenía 15 años. Para ayudarme y por ser el buen estudiante, los padres Vicentinos me ofrecieron una beca para estudiar Medicina en Pamplona. La posibilidad y estudiar en España y tocar en la tuna universitaria de Pamplona, era muy tentadora pues me apasionaba la tuna pero, por no alejarme de mi familia, decidí postular primero a Cayetano, y si no entraba me iría a Pamplona. 
Ya aceptado en Cayetano, el padre García me dio discos y partituras con arreglos especiales para instrumentos de pulso y púa con la idea de formar una tuna en Cayetano. 
Desde Ica, a través de los años, él mantuvo gran interés en la Tuna Cayetano, nos apoyaba con discos, partituras e ideas. 

En Lima, tuve la suerte de hacer muy buenos amigos. El primero fue Andrés Pineiro, también cachimbo, y guitarrista. Luego, por intermedio de Fernando Piccone con quien compartíamos la misma pensión, a Carlos Siverio que conocía de tunas pues había estudiado en España y tocaba muy bien el laúd; Lucho Núñez Encinas, mandolinista y Javier Ortiz Linares, guitarrista. Los cinco fuimos el núcleo inicial de lo que vendría a ser la tuna de Cayetano Heredia. 

Nos dedicamos a enseñar las canciones de tuna traídas de Ica así como a incorporar canciones latinoamericanas y peruanas; pero nuestra música predominante siempre fue la española. 

Tuvimos la gran fortuna de tener entre nosotros a Lucho Núñez Encinas, nuestro querido "Abuelito", a quien nombramos nuestro Presidente y que siendo mayor, con visión y grandes dotes diplomáticas, nos promovió ante las autoridades universitarias y ante el Rector, Doctor Honorio Delgado. Con la venia del Dr. Delgado, se le dio a la Estudiantina el carácter representativo de la Universidad. El insistió que de denomine “Estudiantina” , no “Tuna” pues éramos “Estudiantes” no “Tunantes”.
Hicimos unos viajes inolvidables. Fuimos invitados a Ica en 1966 a actuar con nuestra tuna “madre” de San Vicente. Luego, con el auspicio de la Universidad, fuimos al Festival Latinoamericano de la canción universitaria en Chile, donde ganamos el primer premio en la categoría de estudiantinas.


Sobre Anastasio García Martín (continúa su relato Eduardo Saponara)
Desde Ica, a través de los años, él mantuvo gran interés en la Tuna Cayetano, nos apoyaba con discos, partituras e ideas. 
Con permiso del Vaticano, él dejó los hábitos y se mudó a Lima, donde vivió en mi casa en Miraflores por un tiempo. Años después, él fue contratado para dirigir la tuna de Cayetano, (indirectamente también su creación) desde 1977 hasta Noviembre 1979 cuando se mudó a España.
Sin él, no hubiera habido Tuna en Ica o en Cayetano o en tantas otras universidades que nos emularon. Esas vivencias maravillosas y amistades tan queridas no hubieran ocurrido. Y muchos de nosotros no hubiéramos aprendido a tocar nuestros instrumentos. Ese es el legado de mi querido y recordado profesor y amigo, que ahora radica en Madrid con su esposa iqueña y dos hijos.



Eduardo Saponara Milligan

Destacado médico iqueño que radica en Nueva York – EEUU. Especialista en Oncología Médica y Hematología. Miembro de la Facultad de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai. Jefe del Servicio de Hematología y Oncología Médica del New York Presbyterian/Lawrence Hospital. 

Su padre fue un connotado jurista iqueño, el Dr. Carlos Saponara Franco y su madre fue Nora Milligan Thaine de origen norteamericano-boliviano. Eduardo nace en 1948. Vive hasta los 6 años de edad con su familia en la ciudad de Pisco donde su padre se desempeñaba como agente fiscal. En el año 1954 nombran Fiscal de la Corte Superior en Ica a su padre y la familia se muda a esa ciudad. Realiza sus estudios escolares en el Colegio San Vicente de Paul donde gracias a su dedicación se distingue como el primer alumno por sus altas calificaciones. 
Cursando el 3er. año de secundaria integra la Tuna Vicentina. Realiza sus estudios de Medicina en la Universidad Peruana Cayetano Heredia. 




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